Nota: La leyenda del empresario excelente por Adela Cortina

Los ciudadanos creen que la reforma generará más desempleo porque desconfían del mundo empresarial

El desempleo es la principal preocupación de los españoles, según las últimas encuestas del CIS, con razón más que sobrada. Para paliarlo el gobierno propone, entre otras cosas, una Ley de Reforma Laboral, que ha cosechado toda suerte de protestas y comentarios, pero sobre todo la convicción en buena parte de los ciudadanos de que generará más desempleo, porque desconfían del mundo empresarial. No creen que los empresarios estén deseando contratar a la mayor cantidad de gente posible, sino que aprovecharán las facilidades de despido para reducir plantillas. ¿Por qué esta desconfianza generalizada?

Que la confianza en los políticos es poca queda patente en el hecho de que constituyan la tercera preocupación de los españoles, de nuevo según el CIS. Pero ¿qué ocurre con los empresarios?

Desde los años setenta del siglo pasado el mundo empresarial se ha visto inundado de expresiones éticas: dirección por valores, códigos éticos, auditorías éticas, responsabilidad social empresarial, códigos de buen gobierno, banca ética, banca solidaria, comercio justo, consumo responsable, observatorios de responsabilidad y de ética, certificaciones éticas. Y, sin embargo, la crisis que venimos padeciendo desde 2007 parece mostrar que las declaraciones no se han plasmado en lasrealizaciones, y esa disonancia hace que las gentes no perciban a las empresas como aliadas en la construcción de una mejor sociedad.

Pero eso no es bueno, ni para las empresas, que necesitan generar reputación para inspirar confianza y ser competitivas, ni para la sociedad que necesita empresas capaces de crear puestos de trabajo, de generar la riqueza material e inmaterial indispensable para que cada quien pueda elegir sus planes de vida buena. Como bien decía Sen, una buena empresa es un bien público. Y, sin embargo, en España rara vez se ve al empresario como un aliado en la construcción de un mundo mejor, como el necesario compañero de viaje para llegar a Ítaca. Esto tiene —creo yo— una historia.

Decía el filósofo MacIntyre que se puede detectar la moral distintiva de una época y lugar a través de “sus personajes” morales, y ponía ejemplos de ello. Al leerlo me preguntaba cuáles serían los personajes de una época crucial en la historia de España, como el Siglo de Oro, y llegué a la conclusión de que serían el Soldado (sea el tercio de Flandes, el Conquistador o el caballero andante), el Santo y el Pícaro. El Soldado busca gloria y fortuna; el Santo, la salvación del alma ajena y propia; el Pícaro es el antihéroe, que pretende sobrevivir a costa de la estupidez ajena y suele salir trasquilado.

Los conservadores tampoco se han esforzado por escribir relatos que presenten la parte positiva del mundo empresarial

Pero, curiosamente, ninguno de ellos se relaciona con la producción de riqueza material o con el comercio de mercancías. Tal vez sea ésta una de las razones por las que España no prosperara económicamente, aun teniendo una excelente posición geoestratégica para el comercio. Sus formas de vida más apreciadas no se relacionaban con la creación ni con el intercambio de riquezas.

Y es cierto que en nuestra literatura apenas se encuentran obras cuyos personajes sean empresarios, convertidos en héroes a los que imitar. En lo que recuerdo, El señor Esteve de Santiago Rusiñol o La ceniza fue árbol de Ignacio Agustí son excepciones que tampoco intentan presentar a sus protagonistas como ideales morales.

Ciertamente, los últimos tiempos no han mejorado las cosas. El pensamiento progresista no incluye en sus relatos a los empresarios entre sus personajes morales. No lo han hecho ni el marxismo, ni el anarquismo ni el cristianismo progresista. Pero tampoco los conservadores se han esforzado por escribir relatos que presenten la parte positiva del mundo empresarial, los beneficios que pueden aportar las empresas. Y la actual crisis está siendo el último capítulo de una historia en la que esos relatos heroicos quedan descartados.

Por lo que hace a la España actual, los personajes podrían ser el Deportista, del estilo de Nadal, atractivo por su buen hacer, el Cantante, que una buena cantidad de jóvenes quisieran ser por su éxito social, el inevitable Pícaro, pero ahora de cuello blanco y cantidades fabulosas y, como alguien me dijo, el Funcionario. No tanto porque sea un ideal moral al que imitar, como precisamente porque tiene un puesto de trabajo seguro que le evita correr los riesgos empresariales.

Dicen los entusiastas del storytelling, de la necesidad de contar relatos para generar adhesiones a la propia causa, que es preciso hacerlo también en el mundo empresarial. Habría que contar buenas historias. Pero —y esto no debe olvidarse nunca— historias verdaderas. Como que una empresa crea 20 puestos de trabajo al día, hace fijos a los trabajadores, monta guarderías para ellos, ofrece buenos productos con buen precio, cuida del entorno social.

Es tiempo de escribir en la vida cotidiana el relato verídico de los empresarios excelentes, de los que sobresalen por sus buenas prácticas beneficiando a la sociedad. Y es tiempo de hacerlo porque las nuevas medidas gubernamentales han puesto en manos de las empresas una enorme responsabilidad, la de crear puestos de trabajo para quienes los necesitan para vivir. Como decíamos en aquel juego de la infancia “tú la llevas”, son los empresarios quienes ahora la llevan

Fuente: http://elpais.com/elpais/2012/03/12/opinion/1331552045_289036.html

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Nota: Hay que crear valor social

La crisis actual ha llevado a un récord de desocupación, unos 200 millones de personas según la OIT. Se redoblan, así, los llamamientos que exigen innovar en responsabilidad social corporativa (RSC). Y es preciso no bajar la apuesta, sino subirla, porque es más necesaria que nunca. Al abrir Davos 2012, su fundador, Schwab, enfatizó: “No hemos sabido aprender de las lecciones de la crisis de 2009. Urge, pues, una transformación global y debe comenzar aplicando un nuevo sentido de responsabilidad social”.

Ese nuevo sentido tiene que ver con la llamada de Porter y Kramer (Harvard Business Review) a producir “valor compartido”. Generar, en el mismo proceso de producir, valor económico; valor social. Para ello “se necesitan líderes y gerentes que desarrollen nuevo conocimiento, como una más profunda apreciación de las necesidades sociales… y la habilidad de colaborar más allá de las barreras entre organizaciones con o sin fines de lucro”.

Entre otros ejemplos recientes, un empresario prominente de informática en India, Nandan Nikelani, se planteó cómo ayudar a solucionar un problema clave: la falta de documentos de identidad que aqueja a millones de hindúes pobres. Sin identidad no tienen derecho a nada, no pueden ser candidatos de programas sociales, sus niños tendrán grandes dificultades para ingresar en escuelas, no pueden ser titulares de ninguna forma de propiedad o no pueden casarse. Reunió, así, una masa crítica de especialistas en informática, algunos de Silicon Valley, para buscar una solución no tradicional. Elaboraron un programa que otorga documentos de identidad a partir de registrar el iris de los ojos y se está extendiendo ya en India.

En Nigeria, un empresario exitoso, Isaac Durojaiye, usó sus capacidades schumpeterianas al problema de la falta de instalaciones sanitarias. Esto produce una elevación sustancial de los riesgos de enfermedades serias de los niños y de la mortalidad infantil. Creó la empresa Baños Móviles Dignos, que fabrica baños, los cuales se colocan en lugares muy visitados por la gente (estaciones de autobús o mercados). Entregó franquicias para su atención a jóvenes desocupados que los mantienen, cobran un costo muy bajo y se quedan con el 60% de las ganancias.

Cuanto más se haga por impulsar la RSC, mayores serán las posibilidades de que crezca la generación de valores sociales como estos. Entre otros empresarios preocupados, el presidente de Acción RSE de Chile propone reforzar la formación en RSC en las universidades y crear una agencia del Gobierno para promover los valores que lleva la RSC. La crisis debe estimular la reimaginación de nuevas formas para generar valor social.

Fuente: http://www.cincodias.com/articulo/empresas/hay-crear-valor-social/20120312cdscdiemp_16/

Nota: La solidaridad también puede ser rentable

Resulta extraño unir términos como solidaridad y dinero, pero la verdad es que parecen entenderse a la perfección. Así se advierte al contemplar el creciente número de productos financieros con tintes solidarios, éticos y de responsabilidad social que se han lanzado en los últimos años a nivel mundial.

 

La mayor oferta, no obstante, se justifica por una demanda también alcista. Según la última encuesta sobre la Riqueza en el Mundo de CapGemini y Merrill Lynch, las inversiones filantrópicas y con toque altruísta se incrementaron un 3% en 2010 respecto al año anterior. Las grandes fortunas cada vez usan más estas fórmulas para diversificar su patrimonio.

En España, hay depósitos, fondos de inversión, planes de ahorro, de pensiones y hasta un banco propiamente ético (Triodos Bank). Antes de invertir en ellos, no obstante, deben conocerse bien sus características.

Objetivos: En realidad, hay una gran variedad de productos de inversión socialmente responsables: los que invierten en empresas que actúan bajo criterios éticos, de sostenibilidad y medioambientales, los que donan parte de su patrimonio a organizaciones sociales y de desarrollo o los que se dedican a financiar proyectos humanitarios o con tintes sociales. En Triodos Bank, por ejemplo, se mueven con esta última filosofía. Y se trata de una estrategia rentable, cada vez con más adeptos. Su director general en España, Esteban Barroso,  aseguró en la última presentación de resultados que la entidad, que  sólo financia empresas y proyectos con valor social, cultural o medioambiental, ganó 17,3 millones de euros en 2011, un 51% más que el año anterior. Asad Mahmood, responsable global de fondos de inversión sociales de DB Private Wealth Management, confirma que este tipo de inversiones presentan dos patas: la social y la financiera. Mahmood, en particular, gestiona siete vehículos de inversión de esta categoría, la mayoría enfocados a microcréditos.

Rentabilidad: Los rendimientos de estos productos no están garantizados por lo que, en principio, se trata de activos de riesgo medio o alto. En España, por ejemplo, la mayoría de los fondos de inversión solidarios, éticos o responsables son de renta variable, lo que implica asumir el riesgo de la Bolsa. Sus resultados recientes son buenos. De media, ganan un 8,1% anual en los últimos tres ejercicios.

En cualquier caso, es aconsejable invertir sólo un pequeño porcentaje del patrimonio. «Se trata de dar un paso, no hace falta que sea un porcentaje grande de la cartera. Hemos comprobado que cuando empiezan a invertir en este tipo de fondos, las personas continúan haciéndolo. Es gratificante y además rentable», afirma Mahmood.

Fuente: http://www.finanzas.com

Nota: Expertos reunidos en las Jornadas Corresponsables abogan por la dignificación del sector financiero y la transparencia

Diferentes expertos reunidos en las XXVIII Jornadas Corresponsables celebradas en el CaixaForum de Barcelona y organizadas por la editorial MediaResponsable han coincidido en apostar por la dignificación del sector financiero y en la importancia de comunicar con transparencia, entre otros aspectos.

Así, el director de Responsabilidad y Reputación Corporativa de BBVA, Antoni Ballabriga, ha apelado a la dignificación del sector financiero y ha lamentado que “no haya sabido explicar bien su rol social”. Además, ha hecho alusión a la existencia de “una doble tendencia”, con compañías “a las que se les está haciendo difícil permear la Responsabilidad Social Empresarial (RSE) en el conjunto de la organización y otras que lo van trabajando”.

Ballabriga ha hecho estas declaraciones en la mesa ‘La empresa ante los retos de la sociedad: experiencias y buenas prácticas’, en la que también ha participado la directora de Comunicación y RRPP de Novartis, Montserrat Tarrés, quien ha manifestado la importancia de comunicar “tanto las buenas como las malas noticias por una cuestión de transparencia y de respeto a los grupos de interés”.

Por su parte, el subdirector general y director del área de Responsabilidad Corporativa y Marca de CaixaBank, Àngel Pes, ha reclamado que “es importante ligar la RSE con la innovación porque la gestión a largo plazo de las compañías pasa por ella” mientras que la directora de Comunicación y RSC de Henkel, Elisenda Ballester, ha apuntado que “la crisis ha hecho de filtro de las compañías que realizan donaciones de las que hacen RSE integrada y ha permitido ver quién maquilla este concepto”. “La RSE pone el acento en cómo la empresa gana dinero”, ha añadido.

Estas jornadas, a las que han asistido más de 300 personas, han servido de marco de presentación de la séptima edición del Anuario Corresponsables 2012, una publicación de referencia en materia RSE en la que cerca de 200 expertos han analizado la contribución de la responsabilidad social a la resolución de retos ambientales, sociales, laborales, de derechos humanos y éticos.

Así, en el acto de inauguración, la vicepresidenta de la Generalitat de Catalunya, Joana Ortega, ha apostado por “aportar todo lo que somos y lo que nos ha hecho grandes”. “Entre todos debemos levantar el país”, ha apuntado.

En otra de las mesas –‘El papel de la empresa ante los retos de la sociedad y la posición del Gobierno ante la materia. Necesidades y expectativas de los grupos de interés’– el diputado de CIU en el Congreso de los Diputados, Carles Campuzano, ha recordado las principales líneas en las que está trabajando la Comisión Europea como grandes retos, además de pedir que el Gobierno se “replantee” el papel del Consejo Estatal de la RSE “para que sea más operativo”.

Por su parte, el presidente de Eben España, Joan Fontrodona, ha explicado que “la RSE empieza por dentro de las empresas”. “Es falsa la RSE que mira mucho hacia fuera y se preocupa poco por lo de dentro. Hoy el papel de la empresa es mirar hacia su interior: mantener los puestos de trabajo, crear nuevos y ayudar a salir de la crisis”, ha indicado.

El director general del Col·legi de Censors Jurats de Comptes de Catalunya, Xavier Cardona, ha añadido que la existencia de “un nuevo escenario” reclama un modelo “más consolidado, sostenible y profesionalizado en todos los ámbitos: financiero, laboral, político”.

Mientras, el director general de Forética, Germán Granda, ha destacado que el reto pasa por “generar empleo y confianza”. “La Responsabilidad Social es una palanca muy importante y fundamental de innovación y competitividad”, ha señalado. Por su parte, la directora de Desarrollo de la Fundación Seres, Lucila García, ha subrayado que “las empresas tienen un reto por delante para recuperar la confianza y la RSE es una herramienta poderosa en este sentido”.

¿COMPAÑÍAS PREPARADAS PARA EL CAMBIO?

Por último, el socio responsable de los servicios de cambio climático y sostenibilidad de KPMG Europa, Oriente Medio y África,  José Luis Blasco, ha explicado que la cuestión clave es si las empresas están preparadas para la sociedad del siglo XXI. “Hablamos de reconstruir un modelo caduco que ya nos ha dado sus resultados. ¿Están preparadas las compañías para el cambio, para adaptarse a indicadores nuevos? ¿Queremos reconstruir el modelo antiguo de extraer para consumir o deberíamos pensar que hay empresas que tienen oportunidades para ser pioneras del cambio?”, se ha preguntado.

La segunda teniente de alcalde de l’Ajuntament de Barcelona, Sònia Recasens, ha clausurado los actos de la mañana, señalando que “es importante que las administraciones seamos coherentes y hagamos Responsabilidad Social, por ejemplo, con una gestión de los recursos públicos transparente y rigurosa”.

Recasens ha hablado también de la importancia del turismo sostenible en una ciudad como Barcelona, que acoge siete millones de visitantes anuales. “Para desarrollar esto necesitamos a empresas sostenibles y responsables, desde las administraciones no podemos hacerlo solos”, ha añadido.

A lo largo de la tarde se han celebrado talleres monográficos agrupados en Taller Novartis “Calidad de vida y hábitos saludables”, los Talleres Gas Natural Fenosa “La huella de carbono y la lucha contra el cambio climático” y “Las empresas como agentes de cooperación internacional” y el Taller Fundación Corresponsables “La relación entre empresas y tercer sector en el contexto de crisis”

Fuente: http://www.europapress.es/epsocial/rsc/noticia-expertos-reunidos-jornadas-corresponsables-abogan-dignificacion-sector-financiero-transparencia-20120228182505.html

Nota: ¿Cuánto vale la reputación y la RSC de su empresa?

La Asociación de Directivos de Comunicación (Dircom) y la Fundación Seres (Sociedad y Empresa Responsable) han presentado sendas herramientas para intentar valorar la reputación de una empresa y su inversión en proyectos de responsabilidad social corporativa (RSC).

Los expertos afirman que la RSC debe estar integrada en la estrategia de la empresa porque, en caso contrario, en momentos de crisis y reducción de costes corre el riesgo de desaparecer. Pero, al mismo tiempo, las organizaciones consideran importante medir el impacto económico de los proyectos sociales, ambientales y de gobierno corporativo que realizan para comprobar que realmente aporta beneficios a las propias compañías y a la sociedad.

Dircom ha lanzado Dircom2R, un dispositivo de autodiagnóstico que posibilita evaluar y detectar las mejoras necesarias para alinear los esfuerzos en materia de RSC (el comportamiento y grado de compromiso con los grupos de interés) y reputación (el reconocimiento que hacen esos ‘stakeholders’ de esa compañía).

Según los responsables de la organización que agrupa a más de 800 directores de comunicación de empresas, instituciones y consultoras, esta herramienta es un paso importante para impulsar la vertebración de las políticas de responsabilidad en las empresas y su adecuada imbricación con la estrategia de reputación.

A partir de una investigación realizada a expertos en RSC, directores de comunicación y y líderes de opinión, se han identificado las cinco variables básicas de Dircom2R: comportamiento ético, transparencia y buen gobierno, comportamiento con los empleados, medioambiente y cambio climático y contribución a la comunidad.

Indicadores

Para cada variable se han determinado unos indicadores que las empresas han de marcar si cuentan con ellos en sus compañías y, en función de los resultados obtenidos, se ofrece un diagnóstico con una puntuación y unas recomendaciones de mejora.

Por su parte, la Fundación Seres (Sociedad y Empresa Responsable) ha desarrollado, con la colaboración de la firma McKinsey, rsc2, una metodología que persigue la clasificación y valoración de los proyectos de responsabilidad social corporativa (RSC). A través de ella, las organizaciones pueden seleccionar mejor sus iniciativas y evaluar sus resultados, aunque la Fundación destaca que rsc2 no es un programa numérico en el que se introducen unos datos y devuelve una cifra, sino una herramienta para la reflexión, gestión interna y comunicación de los proyectos.

Antes de su lanzamiento, esta metodología se ha puesto a prueba dentro de un programa piloto que ha contado con la participación de empresas como Accenture, BBVA, Endesa, Telefónica, Siro, Vips, Inditex y Santander, que la han aplicado a sus propios proyectos. Las compañías aplicaron la metodología a proyectos de voluntariado, medio ambiente, cadena de valor o inserción laboral, entre otros.

Los resultados han contribuido a validar y mejorar el modelo. Una vez analizados, se vió que la mayoría de los proyectos tienen un impacto positivo en varias de las dimensiones de medida propuestas por rsc2 como crecimiento, gestión del riesgo y retorno del capital.

Otras metodologías

Las herramientas desarrolladas por Dircom y Seres se suman a las ya ofrecen Reputation Institute y LBG para tratar de medir la reputación y los proyectos de acción social, respectivamente.

Reputation Institute creó Rep Track, una herramienta para cuantificar la reputación corporativa y permite hacer un análisis entre empresas de diferentes sectores. Mide siete dimensiones: la oferta de productos y servicios, la innovación, el entorno de trabajo, la integridad (entendida como ética y transparencia), la ciudadanía (acción social y cuidado del medio ambiente), el liderazgo (tener líderes respetados y ser una empresa bien organizada) y los resultados financieros.

El modelo de medición de LBG es una herramienta interna de evaluación que garantiza la comparabilidad de la información publicada por las compañías sobre su colaboración y apoyo a la comunidad. Va más allá de las simples aportaciones puntuales e incluye la gama completa de contribuciones (tiempo de empleados, aportaciones en especie y dinero) realizadas a proyectos de interés para la comunidad, y valora los resultados alcanzados tanto para la comunidad como para la empresa.

Fuente: http://www.expansion.com

Nota: Seis razones para que las empresas incorporen la RSE

La Responsabilidad Social Empresarial (RSE) es un medio para que las empresas se beneficien, al mismo tiempo que también benefician a la sociedad. Aunque consciente de que la RSE no es la solución a los problemas mundiales, el colaborador de Forbes James Espstein-Reeves desgrana a partir de esta premisa las seis razones por las que las empresas deberían adoptar una estrategia de RSE. empresa

En un artículo publicado en el blog de RSE de la revista Forbes, Epstein-Reeves explica que las compañías que entienden cómo funciona la RSE son las que incluyen los siguientes procesos en la organización:

1. Innovación. En el contexto de la RSE, la innovación supone un importante beneficio para la compañía y la sociedad. En una charla de Geoff McDonald, vicepresidente de Recursos Humanos, Marketing, Comunicación y Sostenibilidad de Unilever, éste afirmó que, sin la RSE, la investigación y los esfuerzos de Unilever por evolucionar no hubieran sido los mismos.

2. Ahorro. Una de las mejores maneras de empezar a aplicar la sostenibilidad es utilizarla para rebajar costes: menos agua o menos energía implicarán un rápido ahorro. Por ejemplo, la empresa de alimentación General Mills espera llegar al 20% de ahorro en 2015. “Como una compañía de alimentación dependiente de la agricultura, el cambio climático y su posible efecto en las cosechas es una preocupación capital. Por ello, hemos focalizado nuestra atención en reducir el uso energético, la mayor fuente de CO2.” Teniendo en cuenta los más de 600.000 dólares que ahorraron en 2011 tras instalar un sistema de monitorización de las emisiones, afirman en su página web que “nuestro objetivo de reducir el gasto energético en un 20% en 2015 es asequible”.

3. Diferenciación de marca. En el pasado, la diferenciación de marca era una de las principales razones por las que las compañías adoptaban la RSE. Grupos como Timberland podían incorporar fácilmente los valores de la compañía y su modelo de negocio a los de la RSE. Sin embargo, hoy en día es mucho más común, por lo que utilizarlo para diferenciar una marca se ha vuelto más complicado. Un claro ejemplo es el caso de Coca-Cola y Pepsi, que siguen estrategias de RSC muy similares.

4. Planificación a largo plazo. La RSE es un esfuerzo por los intereses de la compañía a largo plazo, así como para asegurar que su futuro será sostenible. Supone pasar de pensar en los resultados financieros del próximo trimestre a pensar en el impacto de dentro de diez años.

5. Compromiso del consumidor. Es fundamental que las acciones de RSE se conozcan, una premisa que la compañía Walmart ha sabido aplicar. Walmart se ha establecido como líder en esfuerzos medioambientes porque en 2008 diseñó una campaña para prevenir al consumidor sobre los productos que elegía comprar y cómo éstos podían afectar al medio ambiente. Epstein-Reeves considera que ésta es una herramienta de comunicación empresarial que apenas se utiliza.

6. Compromiso de los empleados. De igual manera que las acciones de RSE deben conocerse públicamente, los empleados también tienen que ser conscientes. La empresa Sara Lee creó un Equipo de Trabajo Sostenible para buscar una estrategia de sostenibilidad; y la Solo Cup Company, una red de acciones sostenibles para promover la actividad de los empleados en servicios comunitarios afines a las prioridades de la RSE de la empresa. En la página web de la compañía Sara Lee se explica que “para que la sostenibilidad se convierta en parte integral de una estrategia empresarial, la compañía debe determinar qué impactos causará dicha sostenibilidad y cómo será impactada por la cultura, misión y modelo de la compañía”

Fuente: http://www.compromisorse.com

Nota:Y mi responsabilidad social?

¿Qué puedo hacer yo o la organización a la cual pertenezco o dirijo, como componente de la sociedad? Sí verdaderamente quiero contribuir a solucionar los problemas de esa sociedad; los problemas de la gente, es indispensable que averigüe cuál es la realidad de manera tal que satisfaga mis inquietudes y participe en forma efectiva y directa. La pregunta tiene que ser: ¿Qué necesita la gente y cuáles son sus prioridades? Si no la hago, mal puedo sentir en mi fuero íntimo que esté participando efectivamente. Debo preguntarme como organización, como ONG, como persona, como miembro de la sociedad a la cual quiero pertenecer: ¿En qué me baso para hacer lo que estoy haciendo como manifestación de mi responsabilidad social?

¿Sigo haciendo lo mismo de siempre? ¿Cuándo comencé a hacer lo que estoy haciendo? ¿Por qué lo hago? ¿Son tan buenos y medibles los resultados de mi programa que puedo decir que estoy contribuyendo al desarrollo humano y de esa manera al desarrollo de la sociedad? ¿En qué estudios me baso para orientar mi acción social? ¿Cómo determino el grado de mi contribución? ¿He creado programas identificados por mi o por la organización a la que pertenezco por medio de análisis hechos a nivel de la gente? ¿He determinado las realidades de la gente a nivel personal, sectorial o regional a través de mediciones que haya hecho directamente? ¿O sólo apoyo programas de otros? ¿Me aseguro de que los programas en los cuales participo o a los cuales contribuyo sean producto de necesidades determinadas por y para la gente? ¿Cuáles son las inequidades que existen en la comunidad? ¿De qué manera se ataca la sostenibilidad en el programa propuesto o en proceso? ¿Cómo se enfoca lo relativo a la potenciación en mi programa? ¿Y cuál es la cooperación lograda para la ejecución del programa? ¿Y la productividad? ¿Será sostenible el programa una vez que no estén presentes quienes hoy lo apoyan? ¿Califico a los miembros de la comunidad para que puedan participar en y conducir los programas? ¿Atiendo a la mejora de los servicios o productos o solo atiendo a mejorar el instrumento a través del cual se proveen? ¿En qué medida trabajo con otros sectores de la sociedad? ¿Es mi programa un factor de contribución a la seguridad humana? ¿Cómo participa la gente del voluntariado de mi empresa en programas que mi empresa o ellos hayan identificado para la comunidad? ¿Son contribuciones que ellos hacen a programas creados por ellos en base a necesidades determinadas por y para la gente, o son contribuciones a programas organizados por otros? ¿Y esos programas organizados por otros son por y para la gente?

¡Preguntas!

¿Y al hacerme algunas de esas preguntas identificándome con el sentido que conllevan, cuáles son mis respuestas? ¿Puedo decir que mi programa cumple con los conceptos de responsabilidad social en cuanto a la comunidad a la cual sirvo y a la cual afecto con mi actividad y para con la cual tengo obligaciones sociales, morales y humanas? ¿En qué medida puedo decir que efectivamente estoy directamente involucrado como persona o como organización, con la comunidad que me rodea; con mi comunidad? ¿Y si lo estoy, exijo que otros también se involucren cuando son copartícipes en la obligación de servir a esa comunidad?

No es fácil la repuesta. Se trata nada menos que del desarrollo humano; del desarrollo del país donde vivo.

Por Odoardo Leòn-Porte

Fuente: http://www.eluniversal.com/opinion/120221/y-mi-responsabilidad-social