RSC, la prostituta de las (grandes) marcas

Estoy de acuerdo, para ser más clara, creo que así debe ser, y las empresas tienen que utilizar sus buenas prácticas, léase, responsabilidad social y medioambiental, para promocionar su marca, aumentar el número de consumidores, colgarse medallas, escribir notas, asistir a congresos y diversas ponencias como luchadores por la gestión responsable de las empresas. Todo eso y mucho más me parece muy bien, y si bien, la RSC no es o por lo menos no debería ser un instrumento sino un fin en sí mismo, sacarle provecho, me parece inteligente.

Ahora bien, ¿Qué sucede actualmente? Sucede que las empresas, sobre todo, las grandes usan a la RSC como prostituta de un mercado que compra. Esto es, cuelgan su sello de responsable, envían boletines y dossier de prensa sobre lo bueno que hacen mientras que mucha información, útil e irresponsable, no sale a la luz.

 

Vamos a ver, un posible origen de la palabra Prostituta viene del Latín prostituere. Protituere es una palabra compuesta de por (antes o delante) y statuere (estacionado, parado o colocado). Es decir es algo colocado adelante, a la vista, por supuesto para ser vendido. Las grandes marcas, cuelgan su logo de Responsabilidad Social mientras que internamente no hay prácticas ni sociales ni responsables.

En el último informe realizado por el Observatorio de Responsabilidad Social Corporativa sobre las memorias de las empresas del Ibex 35 o sea, las que cotizan en bolsa española, se  sigue evidenciando que las empresas brindan mucha información cualitativa y cuantitativa pero carente de rigurosidad y calidad insuficiente. A su vez, el análisis destaca que, el esfuerzo de comunicación realizado por las empresas sobre aspectos de su RSC no va acompañado de información relevante en relación a contenidos concretos sobre resultados, impactos o datos que permitan entender la gestión y los hechos acaecidos en el ejercicio 2010.¿qué significa ello? Significa que se dice mucho pero se sabe poco.

Otro rasgo importante de esta prostitución a la RSC, es la incoherencia que muestran las empresas al tener grandes “compromisos” con el desarrollo económico de los países en los que operan y, al mismo tiempo, un progresivo aumento de sociedad en paraísos fiscales. En la medida en que una empresa utilice estrategias de ingeniería fiscal para evitar cargas impositivas proporcionales a sus operaciones e ingresos en los distintos países, no puede asegurarse que su comportamiento con la sociedad, personas e instituciones de estos países sea responsable.

A su vez, la escasa información sobre el pago de impuestos y recepción de subvenciones es llamativa (e indignante) mucho más frente a una duradera crisis económica, financiera, política, institucional y de valores. Creo que todos como consumidores y ciudadanos, merecemos saber en qué condiciones opera una empresa multinacional en un país concreto y en qué medida está aportando al desarrollo del mismo. Veamos sino que sucede con la minería en Argentina y Perú.

Y hay mucho más para decir pero esto es sólo un post. Los que estén interesados en el informe completo lo pueden leer aquí.

Sí quiero decir a todos los que estamos en el ámbito de la responsabilidad social corporativa ya sea como formadores, denunciantes, ciudadanos, empleados de empresas, etc, etc,  evidentemente, algo estamos haciendo mal porque este modelo de Responsabilidad Social Corporativa no está funcionando y no nos olvidemos que RSC se escribe con mayúsculas.

¿Queremos este uso indecoroso de la Responsabilidad Social Corporativa?

¿Es la Responsabilidad Social Corporativa un fin o un medio?

¿Somos parte del problema o de la solución?

¿Qué pensas?…..

¿Es rentable invertir en RSC? Compruébelo usted mismo.

Desde un punto de vista teórico creo que ya está más que comprobado que sí es rentable invertir en RSC, hay muchísima y muy buena bibliografía al respecto, sin embargo desde un punto de vista práctico, la respuesta no es tan sencilla. En primera instancia hay que diferenciar las empresas de acuerdo a su tamaño y, me animo a decir que también de acuerdo a su actividad/sector y hasta país de actividad.

Sin embargo, y pasando por alto estos matices, quiero contarles sobre el ROI (Return on investments o Rendimiento o retorno sobre la inversión), un ratio financiero-empresarial que compara el beneficio o la utilidad obtenida en relación a una inversión realizada.

Rápidamente, este ratio mide la rentabilidad sobre los activos totales medios o lo que es lo mismo su capacidad para generar valor, permitiendo de esta manera apreciar la capacidad para obtener beneficio del activo total de la empresa y poniendo así en relación el beneficio con el tamaño de su balance.

Ya sabemos que el vínculo entre RSC y competitividad es actualmente objeto de estudio, considerado el punto clave que permitiría demostrar de un modo cuantitativo la incidencia y por tanto relevancia, de la RSC sobre la cuenta de resultados de una empresa. Si bien los estudios realizados hasta el momento no son capaces de cuantificar dicha relación, sí que han identificado el signo de dicha relación siendo esta de signo positivo, aunque por supuesto, se acepta el escepticismo en dicha respuesta, sobre todo, si usted es dueño de una PYME.

Volviendo a nuestro tema, la relación indirecta que existe entre la RSC y la competitividad y la complejidad que requiere la cuantificación de ciertos aspectos, como por ejemplo impactos sociales y ambientales, son dos obstáculos que no permiten obtener claramente el ROI de la RSC. En este sentido, destaco el proyecto europeo CSRIMPACT (www.csr-impact.eu), cuyo objetivo es desarrollar metodologías que permitan medir dicho retorno en términos cuantitativos, en el marco de un proyecto europeo de cuatro años de duración.

Ahora bien, uno podría realizar el siguiente razonamiento, si bien calcular el ROI de una acción de RSC o de la propia RSC, permite identificar la inversión realizada para lo cual no existen grandes dificultades, el problema se presenta a la hora de medir indicadores que no son 100 x 100 cuantificables como por ejemplo la satisfacción de las personas trabajadoras en términos económicos, por lo que el ROI no es un instrumento útil en su totalidad.

En parte puede ser cierto pero en parte, con un poco de ingenio y creatividad, sí que se puede medir el retorno de la inversión en RSC, en el caso que pusimos, una posibilidad sería la de valorar económicamente el absentismo, y por lo tanto obtener un indicador económico de la satisfacción de las personas trabajadoras.

Volviendo a la pregunta inicial, ¿es rentable invertir en RSC? que cada uno lo descubra

 

El caso Goldman Sachs, serenamente indignada.

Acabo de terminar la lectura de un libro que me ha dejado molesta, intranquila. Serenamente indignada, por utilizar la palabra de moda. Antes de nada, les aporto algunos datos sobre el mismo: se titula “el gobierno Goldman Sachs” y ha sido escrito por el periodista francéMarc Roche. En España lo ha publicado la editorial Ediciones Deusto, aunque también se puede encontrar a precios más asequibles navegando por la red.

La firma Goldman Sachs lleva más de 150 años moviendo las finanzas mundiales. En los últimos tiempos, desde el inicio de la crisis en 2007 y su agravamiento definitivo en 2008, con la caída de su principal competidor Leheman Brothers, el nombre de esta empresa de capital riesgo se ha visto asociada a las decisiones más polémicas de los gobiernos occidentales, de los que siguen siendo asesores. Algunos de sus altos ejecutivos han dado el salto a puestos de gran responsabilidad política y económica: presidente de la reserva federal de EEUU, director del BCE, presidentes y ministros de gobiernos europeos, etc. La tesis del libro, y empieza a ser una opinión ampliamente aceptada por la mayoría de analistas, es que la burbuja financiera y su posterior explosión que ha provocado esta recesión, fundamentalmente en Europa, se debe a un comportamiento voraz por parte de los responsables de las sociedades de inversión – GS a la cabeza, y sus altos ejecutivos al frente- que no encontró un freno regulatorio frente a la espiral alcista, inverosímil, que habían adquirido las bolsas occidentales.

Esta empresa, y otras, ganaron enormes cantidades de dinero. También sus directivos, gracias a la suicida política de bonus predominante. Las operaciones financieras tenían su base principalmente en bienes inmobiliarios – mercado esencialmente volátil-. En un momento dado se perdió de vista el sustento real de las operaciones financieras y se inició el inflado de la burbuja. Nadie lo paró hasta que comenzó a haber problemas de liquidez en los bancos y personas que no podían hacer frente a sus hipotecas. Todo el dinero que fluyó de la economía real a la bolsa fue a un agujero negro y lastró la inversión industrial, en infraestructuras, etc. Actividades estas mucho menos rentables que jugar en bolsa.

Me quedo con la sensación de que todos los avances que se han hecho en RSC en estos últimos años no sirven de nada si el sistema tiene una puerta trasera tan grande como esta, por donde se cuelan las peores prácticas, las decisiones más perjudiciales para la sociedad, sin que ningún órgano superior – judicial, político o económico- haya sabido, querido o podido regular esta deriva suicida. Si el presidente de la reserva federal americana resulta que no trabaja para el bien de su país sino para el de su antigua, y posiblemente futura, empresa, ¿qué hacemos?

El resultado ha sido un corte en las líneas de crédito a los verdaderos empresarios y a las familias, unos gastos inmensos por parte de los gobiernos para paliar los efectos de la recesión y rescatar a los bancos y, en definitiva, una recesión descomunal.