Nota: La solidaridad también puede ser rentable

Resulta extraño unir términos como solidaridad y dinero, pero la verdad es que parecen entenderse a la perfección. Así se advierte al contemplar el creciente número de productos financieros con tintes solidarios, éticos y de responsabilidad social que se han lanzado en los últimos años a nivel mundial.

 

La mayor oferta, no obstante, se justifica por una demanda también alcista. Según la última encuesta sobre la Riqueza en el Mundo de CapGemini y Merrill Lynch, las inversiones filantrópicas y con toque altruísta se incrementaron un 3% en 2010 respecto al año anterior. Las grandes fortunas cada vez usan más estas fórmulas para diversificar su patrimonio.

En España, hay depósitos, fondos de inversión, planes de ahorro, de pensiones y hasta un banco propiamente ético (Triodos Bank). Antes de invertir en ellos, no obstante, deben conocerse bien sus características.

Objetivos: En realidad, hay una gran variedad de productos de inversión socialmente responsables: los que invierten en empresas que actúan bajo criterios éticos, de sostenibilidad y medioambientales, los que donan parte de su patrimonio a organizaciones sociales y de desarrollo o los que se dedican a financiar proyectos humanitarios o con tintes sociales. En Triodos Bank, por ejemplo, se mueven con esta última filosofía. Y se trata de una estrategia rentable, cada vez con más adeptos. Su director general en España, Esteban Barroso,  aseguró en la última presentación de resultados que la entidad, que  sólo financia empresas y proyectos con valor social, cultural o medioambiental, ganó 17,3 millones de euros en 2011, un 51% más que el año anterior. Asad Mahmood, responsable global de fondos de inversión sociales de DB Private Wealth Management, confirma que este tipo de inversiones presentan dos patas: la social y la financiera. Mahmood, en particular, gestiona siete vehículos de inversión de esta categoría, la mayoría enfocados a microcréditos.

Rentabilidad: Los rendimientos de estos productos no están garantizados por lo que, en principio, se trata de activos de riesgo medio o alto. En España, por ejemplo, la mayoría de los fondos de inversión solidarios, éticos o responsables son de renta variable, lo que implica asumir el riesgo de la Bolsa. Sus resultados recientes son buenos. De media, ganan un 8,1% anual en los últimos tres ejercicios.

En cualquier caso, es aconsejable invertir sólo un pequeño porcentaje del patrimonio. «Se trata de dar un paso, no hace falta que sea un porcentaje grande de la cartera. Hemos comprobado que cuando empiezan a invertir en este tipo de fondos, las personas continúan haciéndolo. Es gratificante y además rentable», afirma Mahmood.

Fuente: http://www.finanzas.com

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El caso Goldman Sachs, serenamente indignada.

Acabo de terminar la lectura de un libro que me ha dejado molesta, intranquila. Serenamente indignada, por utilizar la palabra de moda. Antes de nada, les aporto algunos datos sobre el mismo: se titula “el gobierno Goldman Sachs” y ha sido escrito por el periodista francéMarc Roche. En España lo ha publicado la editorial Ediciones Deusto, aunque también se puede encontrar a precios más asequibles navegando por la red.

La firma Goldman Sachs lleva más de 150 años moviendo las finanzas mundiales. En los últimos tiempos, desde el inicio de la crisis en 2007 y su agravamiento definitivo en 2008, con la caída de su principal competidor Leheman Brothers, el nombre de esta empresa de capital riesgo se ha visto asociada a las decisiones más polémicas de los gobiernos occidentales, de los que siguen siendo asesores. Algunos de sus altos ejecutivos han dado el salto a puestos de gran responsabilidad política y económica: presidente de la reserva federal de EEUU, director del BCE, presidentes y ministros de gobiernos europeos, etc. La tesis del libro, y empieza a ser una opinión ampliamente aceptada por la mayoría de analistas, es que la burbuja financiera y su posterior explosión que ha provocado esta recesión, fundamentalmente en Europa, se debe a un comportamiento voraz por parte de los responsables de las sociedades de inversión – GS a la cabeza, y sus altos ejecutivos al frente- que no encontró un freno regulatorio frente a la espiral alcista, inverosímil, que habían adquirido las bolsas occidentales.

Esta empresa, y otras, ganaron enormes cantidades de dinero. También sus directivos, gracias a la suicida política de bonus predominante. Las operaciones financieras tenían su base principalmente en bienes inmobiliarios – mercado esencialmente volátil-. En un momento dado se perdió de vista el sustento real de las operaciones financieras y se inició el inflado de la burbuja. Nadie lo paró hasta que comenzó a haber problemas de liquidez en los bancos y personas que no podían hacer frente a sus hipotecas. Todo el dinero que fluyó de la economía real a la bolsa fue a un agujero negro y lastró la inversión industrial, en infraestructuras, etc. Actividades estas mucho menos rentables que jugar en bolsa.

Me quedo con la sensación de que todos los avances que se han hecho en RSC en estos últimos años no sirven de nada si el sistema tiene una puerta trasera tan grande como esta, por donde se cuelan las peores prácticas, las decisiones más perjudiciales para la sociedad, sin que ningún órgano superior – judicial, político o económico- haya sabido, querido o podido regular esta deriva suicida. Si el presidente de la reserva federal americana resulta que no trabaja para el bien de su país sino para el de su antigua, y posiblemente futura, empresa, ¿qué hacemos?

El resultado ha sido un corte en las líneas de crédito a los verdaderos empresarios y a las familias, unos gastos inmensos por parte de los gobiernos para paliar los efectos de la recesión y rescatar a los bancos y, en definitiva, una recesión descomunal.