Nota: ¿América Latina lidera el camino en la creación de Valor Compartido?

¿América Latina lidera el Valor Compartido?  No, yo no escribiría tal cosa. Porque no sería verdad y porque América Latina sabe poco lo que es el VC.

Pero aunque usted no lo crea, es el título de un artículo publicado en los blogs de The Guardian (periódico británico, muy reputado por su cobertura de temas de sostenibilidad) escrito por Dane Smith de la consultora FSG, de Porter y Kamer. Pueden leer el articulo original sobre Valor Compartido en el Harvard Business Review de enero 2011 y la primera de mis cuatro reacciones al artículo durante 2011 en Si no está roto no lo arregles: Porter y Kramer sobre RSE.

No, no tengo obsesión con Proter y Kramer y su VC, pero sí creo que le están haciendo un daño mas que un bien al movimiento de la RSE sobre todo en países donde el esquema no está tan desarrollado como lo está en partes de Europa, Estado Unidos o Canadá, donde por lo menos las grandes empresas pueden entender que es lo mismo que la RSE o Sostenibilidad pero con diferente vestido.

¿Porque le hacen un daño?   Porque cada introducción de lo que parece un concepto nuevo en temas de responsabilidad es un fuerte respaldo a los que alegan que estos temas son una moda. Afortunadamente habíamos superado este gran escollo.  No lo pongamos de nuevo.

Ya se oye: “Lo ves, cambian de idea cada día para estar a la moda, como Zara cambia de modelos cada semana.  ¡No es duradero, es una moda!”  Lo he podido constatar en diferentes foros donde oigo las palabras “Valor Compartido” en quienes quieren mostrar que están al día, pero que no habían entendido RSE ni entienden VC.  Como cuando vas a una fiesta y alguien se pone a hablar de vino y otro dice “es que el Chateau Montchenot es mejor que el Chateau Lafite”, y no los ha probado o solo ha probado una botella de uno de los dos ¡Pero parece un connoisseur!

Mientras la RSE se está consolidando en América Latina, no necesitamos conceptos aparentemente “nuevos” que son inclusive menos prácticos de implementar que el concepto mas amplio de la RSE (próximamente publicaré un artículo comparando la practicidad de ambos puntos de vista)

El artículo lo escribe el autor después de un viaje para promover el VC en México, Brasil y Perú, donde han descubierto la América y han descubierto que en América Latina hay empresas con responsabilidad corporativa, con preocupación por prácticas responsables.  Y quieren montarse en el vagón en marcha y vender consultoría en VC.

¿Su ejemplo estrella de Valor Compartido en América Latina?: Patrimonio Hoy de CEMEX. Sin quitarle ningún mérito a la iniciativa, ésta data del 1998,  13 años antes de la invención del VC y ha venido siendo promovida como parte de la inversión social de CEMEX, como parte de su responsabilidad social, como parte de su sostenibilidad y ahora se la apropian para ilustrar el VC.

No es de extrañar si estamos confundidos.  Hace muchos años esto se llamaba un “gana-gana”, ahora habrá que llamarlo VC.

El ejemplo del Brasil es Native, una empresa que se dedica a la refinación de azúcar y producción de bioetanol (dice que es la mayor del mundo).  La empresa ha promovido la educación entre los cortadores de caña, llegando a poner a algunos a trabajar en los laboratorios.  También ha promovido la Investigación y Desarrollo.  No conozco a la empresa, pero parecen buenas estrategias empresariales, normales en una empresa responsable.

El ejemplo de Perú es Alicorp, una empresa de productos para el consumo como aceite, pasta, harina, etc.  El programa que destacan de VC es en el fortalecimiento de la cadena de valor a través del  entrenamiento de más de siete mil panaderos, que produciendo mejor pan y pastas, consumirán mas harina.

Concluye el artículo diciendo que “Las empresas que no tengan una estrategia de VC se arriesgan a pender grandes oportunidades de negocio y caer en posiciones de desventaja, que serán muy difícil de revertir”.

¿Son estas unas innovaciones que requieren un concepto diferente?

En este mismo contexto, leía el último número de la revista Corporate Citizenship del Center for Corporate Citizenship, CC, del Boston College, que tiene tal lucha por imponer su concepto de CC, que nunca mencionan RSE.  Comenzaba un artículo en la revista con “Al tomar un enfoque de valor compartido en su ciudadanía corporativa”. ¡Es que hay que estar en la moda!

De la misma manera, en todo el artículo que comentamos no se mencionan las palabras sostenibilidad ni responsabilidad social corporativa.  ¿Es que son palabras obscenas o es que no conocen estos conceptos? ¿O no son relevantes?

¡No ayudemos a que nos acusen de promover estrategias frívolas, que pasan de moda!

Antonio Vives es Director de Cumpetere, Profesor consultor de la Universidad de Stanford, ex Gerente de Desarrollo Sostenible del Banco Interamericano de Desarrollo y creador de las Conferencias Interamericanas sobre Responsabilidad Social de la Empresa.

Fuente:http://www.rsevenezuela.com

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Nota: La RSE y la evaluación de impacto

Cualquier proceso de desarrollo sostenible necesita la adecuada implementación de proyectos sociales que vienen tanto de la iniciativa pública como privada y con la participación de la población. Estos proyectos deben contemplar dos aspectos principales: el diseño y la evaluación. Por el lado del diseño, los proyectos deben tener objetivos claros y definidos, tanto en términos de población participante en estos como determinados indicadores de interés, llámese nivel de pobreza, ingresos, nutrición, etc., sobre los cuales se quiere tener incidencia en la población seleccionada. Y por otro lado, la evaluación consiste en poder medir la diferencia entre la situación inicial y final de la población objetivo durante el periodo de intervención del proyecto y sobre todo que pueda ser atribuible exclusivamente al mismo. Esta situación inicial y final de la población es medida en términos del valor del indicador cuantificable sobre el cual se buscaba tener incidencia.

En los últimos años desde las políticas públicas se han llevado a cabo esfuerzos importantes para la creación y puesta en marcha de diversos programas sociales, los cuales incorporan el diseño y la evaluación de los mismos. Estos esfuerzos hacen posible conocer los logros que tienen dichos proyectos en cuanto a la calidad de la focalización y a los niveles de incidencia sobre los indicadores objetivo. De esta manera, es posible ajustar –de ser necesario– la estructura del proyecto hasta conseguir los resultados deseados sobre el desarrollo sostenible de la población objetivo. Sin embargo, desde el lado de las empresas privadas estos esfuerzos por el desarrollo de proyectos sociales que provienen de las estrategias de responsabilidad social empresarial (RSE) muchas veces no realizan ni el diseño ni la evaluación adecuada de los proyectos sociales que llevan a cabo, y esto puede responder a una visión de desarrollo que no comprende el concepto de sostenibilidad. También existen empresas privadas que orientan sus proyectos de acuerdo a una visión de desarrollo sostenible, las cuales son contadas excepciones a la regla, aunque esto principalmente responde a la exigencia de la ley.

Así, es necesario que el sector privado desarrolle sus proyectos sociales con una visión de más largo plazo que busque tener efecto sobre los indicadores clave en el desarrollo de la población y además involucre metodologías de evaluación de impacto para poder saber cuál es la incidencia de sus proyectos o programas.

Raphael Saldaña P.- Analista Económico Macroconsult

Fuente: http://gestion.pe

La RSC en Amércia Latina (1ª parte)

Acabo de terminar de leer El estado de la responsabilidad social empresarial en América Latina 2011, un informe de 86 páginas elaborado por Red Forum Empresa que describe cualitativamente las percepciones de consumidores y ejecutivos de empresas sobre el estado de la Responsabilidad Social en la región.

Indudablemente, la RSC es una tendencia que toma cada vez más fuerza en América Latina, según dicho informe se ha comprobado un incremento en el número de empresas que elaboran informes de sostenibilidad. Hay una gran diversidad de comprensiones sobre el alcance del tema, pero la responsabilidad de la empresa frente la sociedad es un tema que aparece con frecuencia en el lenguaje de los empresarios y en la agenda de la sociedad. Sin embargo, las iniciativas que promueven el tema son primordialmente voluntarias, y no hay muchos indicios de que las consideraciones sobre la RSC hagan parte de la agenda estratégica de un número significativos de las empresas que operan en América Latina.

Dado que la comprensión moderna de la RSC tiene su origen en Europa y los EEUU, la agenda no incluye aún los temas de interés local. Por ejemplo, el respeto por las comunidades indígenas no tiene la prioridad que en realidad representan en la región. Probablemente, la consolidación de una masa crítica de empresas trabajando en el tema ayude a que las empresas y organizaciones de la región propongan una agenda que refleje el énfasis de las necesidades de  América Latina. Tampoco olvidemos el problema del doble estándar, esto es, la utilización por parte de estas corporaciones (multinacionales) de normas y procedimientos diferentes, de acuerdo al país o región en donde se encuentren operando. Esta práctica de doble estándar es muy común, sobre todo, en el sector textil, igualmente, exigen un post aparte que haré en breve.

Volviendo al tema, personalmente, lo que espero por parte de las empresas de la región, un esfuerzo serio para reconocer sus efectos sobre las personas y sus impactos sobre el medio ambiente, e identificar las acciones necesarias para maximizar las que sean positivas y evitar las negativas. En este proceso será indispensable consultar a sus públicos interesados, establecer relaciones de beneficio mutuo, y cumplir sus compromisos. Y finalmente, espero para este año ver un aumento significativo de los reportes públicos de los impactos sociales, ambientales y económicos de la acción de las empresas, que junto con la información adecuada sobre sus resultados financieros, nos permita seguir y evaluar su desempeño.

Está claro que las empresas que cumplan la ley y se comprometan a manejar adecuadamente sus impactos sobre las personas y el ambiente serían el mejor aporte a la sostenibilidad de las sociedades latinoamericanas, además ayuda a mejorar y fortalecer la reputación y eso significa más ventas, más consumidores.