El caso Goldman Sachs, serenamente indignada.

Acabo de terminar la lectura de un libro que me ha dejado molesta, intranquila. Serenamente indignada, por utilizar la palabra de moda. Antes de nada, les aporto algunos datos sobre el mismo: se titula “el gobierno Goldman Sachs” y ha sido escrito por el periodista francéMarc Roche. En España lo ha publicado la editorial Ediciones Deusto, aunque también se puede encontrar a precios más asequibles navegando por la red.

La firma Goldman Sachs lleva más de 150 años moviendo las finanzas mundiales. En los últimos tiempos, desde el inicio de la crisis en 2007 y su agravamiento definitivo en 2008, con la caída de su principal competidor Leheman Brothers, el nombre de esta empresa de capital riesgo se ha visto asociada a las decisiones más polémicas de los gobiernos occidentales, de los que siguen siendo asesores. Algunos de sus altos ejecutivos han dado el salto a puestos de gran responsabilidad política y económica: presidente de la reserva federal de EEUU, director del BCE, presidentes y ministros de gobiernos europeos, etc. La tesis del libro, y empieza a ser una opinión ampliamente aceptada por la mayoría de analistas, es que la burbuja financiera y su posterior explosión que ha provocado esta recesión, fundamentalmente en Europa, se debe a un comportamiento voraz por parte de los responsables de las sociedades de inversión – GS a la cabeza, y sus altos ejecutivos al frente- que no encontró un freno regulatorio frente a la espiral alcista, inverosímil, que habían adquirido las bolsas occidentales.

Esta empresa, y otras, ganaron enormes cantidades de dinero. También sus directivos, gracias a la suicida política de bonus predominante. Las operaciones financieras tenían su base principalmente en bienes inmobiliarios – mercado esencialmente volátil-. En un momento dado se perdió de vista el sustento real de las operaciones financieras y se inició el inflado de la burbuja. Nadie lo paró hasta que comenzó a haber problemas de liquidez en los bancos y personas que no podían hacer frente a sus hipotecas. Todo el dinero que fluyó de la economía real a la bolsa fue a un agujero negro y lastró la inversión industrial, en infraestructuras, etc. Actividades estas mucho menos rentables que jugar en bolsa.

Me quedo con la sensación de que todos los avances que se han hecho en RSC en estos últimos años no sirven de nada si el sistema tiene una puerta trasera tan grande como esta, por donde se cuelan las peores prácticas, las decisiones más perjudiciales para la sociedad, sin que ningún órgano superior – judicial, político o económico- haya sabido, querido o podido regular esta deriva suicida. Si el presidente de la reserva federal americana resulta que no trabaja para el bien de su país sino para el de su antigua, y posiblemente futura, empresa, ¿qué hacemos?

El resultado ha sido un corte en las líneas de crédito a los verdaderos empresarios y a las familias, unos gastos inmensos por parte de los gobiernos para paliar los efectos de la recesión y rescatar a los bancos y, en definitiva, una recesión descomunal.

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4 pensamientos en “El caso Goldman Sachs, serenamente indignada.

  1. Te recomiendo la lectura de dos libros estupendos, amenos y divertidos que ponen a cada uno en su sitio, y además explica toda esta crisis de una forma muy muy clara, el escritor es Leopoldo Abadía (http://es.wikipedia.org/wiki/Leopoldo_Abad%C3%ADa) te apunto un par de enlaces…


    El último es sobre la teoría ninja, buenísimo…
    Que los disfrutes…

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