Navidad con responsabilidad social propia

Llega la Navidad, sinónimo de mini vacaciones, reuniones familiares, encuentro con los nuestros y comprar, comprar, comprar.

Según un estudio realizado por DELOITTE, “Estudio de Consumo Navideño 2011”, este año cada hogar español va a gastarse de media unos 668€. Ello significa que, además de sufrir un leve incremento respecto al año anterior (655€), en España el presupuesto destinado a las fiestas es un poco mayor que la media Europea (555€) y  posiciona al país dentro de los 4 países más consumidores, por detrás de Irlanda, Luxemburgo y Suiza. Datos que me llaman la atención por este, aparente y seguramente real, malestar por la crisis económica actual.

Según el mismo estudio, de esos 668€,  96€ serán destinados a salidas, 179€ a comida y 393€ en regalos.  Y es en este último punto donde quiero concentrarme: regalos significa necesidad de comprar, aunque, por supuesto, no son sinónimos, hay muchas formas y muy sanas de hacer regalos pero nadie va a discutir que la mayoría de los regalos  son comprados, al igual que nadie va a discutir que con la navidad se produce el extraño efecto de que todo el mundo –o  casi todo el mundo-  tiene asumido que celebrar la navidad significa comprar, así que  decide salir sin pararse a reflexionar sobre el por qué hacerlo y sobre todo, el qué compramos.

Sin duda hay algo detrás que nos impulsa a comprar a pesar de que las economías familiares se resientan. La publicidad aprovecha estos momentos en los que afloran nuestros mejores deseos y sentimientos para reconducirlos hacia el consumo, y ese continuo mensaje cala en nuestra sociedad. Sin embargo, no sólo consumimos por culpa de la publicidad o por un imperativo social de que hay que comprar, sino también lo hacemos por el deseo de olvidar la crisis o mal año que tuvimos y que, seguramente, seguiremos teniendo.

Según Deloitte, un factor principal que mueve a los consumidores – españoles, en este caso – a gastar más en estas Navidades, es la intención de olvidar un año marcado por la crisis. Y me pregunto ¿un regalo, una compra, un gasto, hace que la crisis desaparezca, aunque sea un minuto? Yo creo que no y me disculparán aquellos que sí lo crean. Lo único que puede hacer olvidarnos de la crisis aunque sea un momento, es el estar con nuestra familia, con nuestros seres queridos, es poder compartir una agradable cena entre los nuestros, aunque suene prosaico.

Aun así y para todos aquellos a quienes les guste hacer regalos en Navidad, existen opciones más responsables y originales que una prenda fabricada en India, un teléfono nuevo a pesar de los 5 que ya tenemos (que por cierto, varios de ellos acumulan polvo en el cajón),  una Nintendo,…  Se puede, por ejemplo, colaborar con regalos que brindan las ONGs o asociaciones humanitarias, recurrir a mercadillos solidarios, comprar productos de comercio justo y un largo etc.

Como consumidores, tenemos nuestra propia responsabilidad social de saber qué compramos, a quién, para qué, quién fabrica, … No nos dejemos tentar por las luces de colores, la música, los medios de comunicación, la publicidad y demás factores que estimulan la sensación de necesidad y parece que nos obligan a un consumo desproporcionado.

Seamos, en esta fiesta, consumidores socialmente  responsables.

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