¿Y la responsabilidad social de las ong?

En estas últimas semanas dos noticias tuvieron toda mi atención, por un lado el caso de Urdangarín (yerno del Rey Juan Carlos I de España) quien utilizó su fundación de niños discapacitados y enfermos de cáncer para desviar dinero a paraísos fiscales de Belice y el Reino Unido, en total se calcula que ingresó al menos 420.000 euros en sólo dos años. Por otro lado, el caso de Madres de Plaza de Mayo (organización en defensa de los desaparecidos durante la última dictadura militar en Argentina 1976-1983)  y su apoderado, Sergio Schoklender, a quienes se los acusa de algo parecido, lavado de dinero de unos 300.000.000 de dólares  (210.000.00 de euros) procedentes del erario público para la construcción de viviendas sociales.

Esto son sólo ejemplos de una cuestión que me interesaría analizar más a fondo ¿Dónde está la responsabilidad social de las ong? ¿Por qué no hay control sobre sus actividades? ¿Dónde está la ética de sus directivos? Porque la ética de la responsabilidad no piensa sólo en la pureza de sus valores, sino en la autenticidad de sus actos, de ahí que todo acto de responsabilidad sea una llamada a la acción y al compromiso.

Entonces, si lo que define a una ONG es precisamente que, a partir de los principios que la sustentan, ha de emprender acciones que transformen y mejoren la sociedad, así como ejercitar algún grado de compromiso ¿qué estamos haciendo mal? ¿Cómo es posible que sucedan casos como los mencionados?

En mi opinión, es necesario establecer mecanismos de control sobre las actividades de las ong y, al igual que sucede con las empresas, fomentar una cierta competitividad y responsabilidad social entre ellas incorporando, por ejemplo, sellos de excelencia y  certificaciones, estableciendo ranking  o premios y galardones a las más responsables. Estos son algunos recursos con que las  ong, lejos de perder su identidad, avanzarían hacia una mejora en su gestión y transparencia.

Estamos a tiempo de que las ong fortalezcan y recuperen, cuando sea el caso, su legitimidad. Parafraseando al profesor Francisco Rey, esa legitimidad viene dada por varias razones:

  • Pertenencia
  • Rendición de cuentas
  • Independencia
  • Valor añadido

El tiempo dirá si son o no capaces de mantener su especificidad y los valores propios y autonomía que les dieron origen. Si consiguen definir su espacio, mejorar sus métodos de funcionamiento y vincular a cada vez más numerosos sectores sociales su existencia está garantizada. Y si no, habría que re inventarlas.

La nueva definición de responsabilidad social

“La responsabilidad de las empresas por sus impactos en la sociedad”. Así acaba de redefinir la Comisión Europea la Responsabilidad social de la Empresa –RSE- o Responsabilidad Social Corporativa –RSC- en su última Comunicación titulada “Una renovada estrategia de la Unión Europa 2011-2014 para la RSC”.

Con esta nueva comunicación, según la propia Comisión más moderna y actualizada, se establecen los compromisos de la propia Comisión para los próximos años y las sugerencias para el resto de grupos de interés, con el objetivo de conseguir una plena integración de las cuestiones sociales, medioambientales y económicas en empresas y organizaciones.

Entre las novedades de esta nueva Comunicación, además de la citada definición, se hace especial hincapié en la mejora de la transparencia y el apoyo a las pymes. Un apoyo que se materializará en un programa de facilidades para las mismas.

En cuanto al tema de la transparencia, la Comisión resalta el hecho de que la crisis económica y sus consecuencias sociales están teniendo un efecto nocivo en la confianza de los consumidores en las empresas, que cada vez más ponen el foco de atención en el comportamiento ético y social de las mismas. Así, la Comisión Europea justifica esta nueva comunicación como un esfuerzo necesario desde la Responsabilidad Social de “crear las condiciones favorables para un crecimiento sostenible, un comportamiento responsable de las empresas y la generación de empleo estable a medio y largo plazo”.

En este sentido, varios de los nuevos compromisos europeos están enfocados a esta mejora de la transparencia para generar confianza. El primero y más ambicioso es una propuesta legislativa sobre transparencia de la información social y medioambiental que está sometida ahora mismo a revisión, y que ha levantado las suspicacias o preocupaciones de algunos países, como es el caso de Alemania. Temido por algunos, es sin embargo bien recibido por expertos comunitarios que llevan años reclamando la necesidad de una regulación mínima, y sobre todo mayor coherencia en la presentación de Memorias o Informes de Responsabilidad Social, viendo en esta propuesta un avance importante en materia de RSE dentro del marco de la voluntariedad. En este sentido, la Comisión aboga también por mejorar los procesos de auto-regulación y co-regulación, entendiendo que son mecanismos eficaces de reglamentación cuando son diseñados de manera apropiada. En este sentido, está previsto iniciar en 2012 un proceso de elaboración de un código de buenas prácticas en esta materia.

Además de estos aspectos, la Comisión propone en materia de transparencia otras medidas para los próximos años. En primer lugar, mejorar la notoriedad de la RSE y la difusión de las buenas prácticas. En segundo lugar, mejorar y medir el grado de confianza que inspiran las empresas, para lo que se abordará la cuestión de las prácticas comerciales engañosas en relación al impacto medioambiental de los productos, y se pretende iniciar un debate abierto entre ciudadanos, empresas y otros grupos de interés para acercar posturas. Por último, pero no menos importante, conseguir que las empresas aprecien la retribución de la RSE, pues como destaca la Comisión, “a pesar de que los efectos de la RSE sobre la competitividad son cada vez más reconocidos, son muchas las compañías que todavía tienen dilemas acerca de que un comportamiento socialmente responsable pueda no ser el más beneficioso financieramente, al menos a corto plazo”. En este sentido, la Comisión desarrollará políticas en materia de consumo, mercado, compra pública e inversión, y relacionado con esto último se propone examinar la posibilidad de imponer a todos los fondos de inversión e instituciones financieras la obligación de informar a todos sus clientes sobre los criterios aplicados en materia de inversión ética o responsable y de los códigos a los que están adheridos.

Estos son algunos de los retos del futuro de la RSE, pero la Comisión Europea también echa la vista atrás y reconoce los avances obtenidos en esta materia desde que en 2001 se lanzara el Libro Verde de la RSE y se empezara a fomentar estos planes. El primero de estos avances es sin duda el número de empresas de la Unión Europea que han suscrito los diez principios del Pacto Mundial de Naciones Unidas, pasando de 600 en 2006 a más de 1.900 en 2011. En segundo lugar, el número de organizaciones vinculadas al sistema de administración medioambiental y auditoría EMAS ha progresado de 3.300 en 2006 a más de 4.600 en 2011. Por último, el número de empresas europeas que publican informes conforme a la Global Reporting Initiative (GRI) ha evolucionado de 270 en 2006 a más de 850 en 2011. Pero a pesar de este progreso, como destaca la Comisión, “son importantes los desafíos que quedan”. Este documento marca las pautas de por donde seguir avanzando.

Disponible el texto completo de la Comunicación de RSC en: http://www.etnor.org/recursos.p

Fuente: http://www.diarioresponsable.com

Nuevo paradigma de responsabilidad social en las universidades

Cada vez es más habitual escuchar hablar sobre la Responsabilidad Social Universitaria (en adelante RSU). Aunque no se ha dicho mucho, sí es suficiente para hacernos una idea más o menos clara de lo que se trata y distinguirla de la mera acción social o actividades solidarias. Así, en este nuevo post, pretendo aportar algo más al debate sobre RSU sin caer en la trampa de plagiar la definición de Responsabilidad Social empresarial.

Para empezar, aunque es una obviedad, vamos a dejar claro que la universidad no es ni debe ser una empresa, por lo que la responsabilidad social se aplica de un modo diferente. En la universidad, la responsabilidad social exige, desde una visión holística, articular partes de la institución en el marco de un proyecto social de principios éticos y de desarrollo social equitativo y sostenible para, consecuentemente, producir y trasmitir saberes responsables y formar ciudadanos igualmente responsables. No perdamos de vista que los universitarios son los futuros empresarios, políticos, hombres y mujeres de familias.

Existe un consenso entre los expertos en RSU sobre 4 líneas de actuación o estrategia que una universidad debe seguir para alcanzar esta responsabilidad social y mantenerla en el tiempo:

Gestión interna: el objetivo es orientar la universidad hacia una comunidad socialmente ejemplar de democracia, equidad, transparencia y hacer de ella un modelo de desarrollo sostenible, donde el estudiante pueda beneficiarse de una doble fuente de aprendizaje: en la universidad su carrera y de la universidad sus hábitos y valores.

Docencia: se pretende capacitar a los docentes en el enfoque de la RSU y promover en las especialidades el Aprendizaje Basado en Proyectos de carácter social, abriendo la clase hacia la comunidad social como fuente de enseñanza significativa y práctica aplicada a la solución de problemas reales.

Investigación: se trata de fomentar la investigación para el desarrollo, bajo todas las formas posibles. Por ejemplo, investigaciones interdiciplinarias entre las distintas carrera de la universidad y comunidades o poblaciones urbanomarginales o rurales. De este modo, investigadores y docentes trabajan sobre la misma problemática en el mismo lugar desde sus especialidades respectivas, creando una sinergia de saberes con la población en cuestión. Así, no solo se benefician los actores involucrados, sino  toda la sociedad en general.

Proyección social o extensión: Esta línea de actuación, es una síntesis de las anteriores en la que se pretende trabajar en interfaz con los departamentos de investigación y los docentes de las diversas facultades para implementar y administrar proyectos de desarrollo que puedan ser fuente de investigación aplicada y recursos didácticos para la comunidad universitaria.

De fondo se alberga la idea de lograr una integración de la proyección social en el corazón de la universidad, para ellos es necesario una correcta dirección académica que gestione las iniciativas estudiantiles y docentes, y pueda controlar su eficacia y eficiencia. En otras palabras,  hacer de la universidad una institución que pueda y deba brindar el apoyo adecuado a los distintos actores que en ella interactúan, cuidar el retorno permanente de las acciones sociales emprendidas  y mejorar en la formación académica y profesional de toda su comunidad, sólo así se garantiza la continuidad de la dinámica de Responsabilidad Social Universitaria

Por último y a modo de reflexión dejo una pregunta para todos aquellos que se dedican al ámbito de la enseñanza ¿Qué ética, qué forma de vida y valores transmitimos realmente a nuestros estudiantes?

Sencillo y muy interesante

Responsabilidad Social

Parece que estamos acostumbrado a oír la palabra RSC o Responsabilidad Social Corporativa y que en los despachos cada vez está tomando más relevancia, así como las actividades “pro bono”, pero quisiera profundizar algo más en relación a las obligaciones morales que todos tenemos.

El dar algo de lo que es nuestro a los más necesitados, hoy no es simplemente una obra de caridad, sino una obligación y la cuestión es que no hay que relegarla únicamente a la Navidad.

En estas fechas se suele incluir en la felicitación de muchos, que la firma colabora con una ONG y desde luego para el que lo recibe debe ser una prueba de que ese despacho al menos cumple con lo que todos debemos hacer.

El envío de regalos a proveedores o clientes es una práctica que debería trasladarse a este tipo de acciones, ya que si el valor del regalo es la utilidad o el aprecio que le va a dar el receptor, ¡Qué mejor que lo reciba alguien necesitado en vez de los que nadan en la abundancia!. Con este no quiero excluir al que combina ambas cosas, ya que el sumar es bueno, pero no el restar a favor de una labor comercial y no humanitaria.

Aparte de estos donativos, la responsabilidad no acaba ahí, la acción debe ser algo continua a lo largo del año y se puede elegir el sistema más apropiado de colaboración, como por ejemplo la actividad de los abogados, que ayudan a los más necesitados en asistencia o asesoramiento gratuito (pro bono) y que debería estandarizarse. Si se coordinara entre varias firmas, sería mucho más efectiva. Lo ideal es averiguar cuales son las mayores necesidades, en que se puede colaborar y que se está haciendo ya.

Si la aportación económica es algo importante, la dedicación de tiempo es un factor de ayuda que tiene en muchos casos incluso más valor. Para el abogado esto es algo muy importante y por eso, lo que tiene más mérito y vale mucho más, es dar de lo que también necesitamos, en vez de lo que nos sobra.

Os animo a establecer un plan en la firma que combine ambas cosas y que todos lo sigamos de forma continua, para que de verdad sea efectivo. Os puedo asegurar que todos nos sentiremos mucho mejor cumpliendo con lo que hoy en día es una obligación ineludible.

Nuestro esfuerzo merecerá la pena y eso nos ayudará a seguir creciendo en nuestros valores, que siempre son imprescindibles para ser un buen abogado.

Fuente: http://www.expansion.com